16.11.2025 - 10:55h
La tarde del sábado 15 de noviembre quedará grabada en la memoria deportiva de Guinea Ecuatorial. Desde temprano, el Polideportivo de Malabo convertido en epicentro del taekwondo mundial mostraba un ambiente de expectación que estalló en júbilo cuando, pasadas las 16:30 horas, el presidente de la República, Obiang Nguema Mbasogo, su esposa, Constancia Mangue y el vicepresidente Teodoro Nguema Obiang Mangue hicieron su entrada al recinto. Las gradas, abarrotadas, acompañaron el momento con aplausos y voces que entonaron con una emoción casi palpable.
El acto inaugural adquirió un carácter excepcional cuando el presidente de la Federación Mundial de Taekwondo tomó la palabra para subrayar la importancia global del noveno Dan, una distinción reservada a personalidades que han contribuido de manera extraordinaria a la expansión de este arte marcial. Frente a un público expectante, el líder mundial del taekwondo colocó el cinturón negro alrededor de la cintura del jefe de Estado y le entregó el certificado oficial. La ovación que siguió se prolongó durante varios minutos: era la primera vez que Malabo vivía un momento semejante.
La ceremonia continuó con una serie de reconocimientos que reforzaron la dimensión institucional del evento. La Primera Dama, Constancia Mangue Nsue Okomo, fue honrada con una placa por su respaldo constante a iniciativas deportivas y sociales, mientras que el vicepresidente Nguema Obiang Mangue recibió una distinción por su implicación en la promoción del deporte y su apoyo decisivo al campeonato. A modo de cortesía diplomática, el presidente Obiang entregó un obsequio protocolario al representante máximo del taekwondo mundial.
Tras el protocolo, llegó la acción. Las semifinales femeninas encendieron el ambiente competitivo con una destacada actuación de la delegación china, que impuso un ritmo contundente y estratégico sobre el tatami. Atletas de más de 50 países ofrecieron exhibiciones cargadas de disciplina, precisión y energía, recordando al público que el campeonato había convertido a Malabo en un cruce de culturas, estilos y talentos deportivos.
El presidente Obiang cerró la jornada con un discurso en el que expresó su gratitud por la histórica distinción recibida y subrayó el impacto internacional del acontecimiento: “Creo que en toda África es la primera vez que se celebra un campeonato de esta índole. Debemos reconocer que este hecho está dando a conocer a Guinea Ecuatorial en todo el ámbito internacional”. Sus palabras resonaron como un mensaje de orgullo nacional y de apertura al mundo.
Mientras el polideportivo comenzaba a vaciarse, la sensación era unánime: Guinea Ecuatorial había vivido una jornada que trascendía lo deportivo. Con la competición aún en marcha hasta el domingo 16 de noviembre, el país cerró el día con la convicción de haber dado un paso firme hacia la consolidación de su presencia en el mapa internacional del deporte y la diplomacia cultural.



27.11.2025 | 08:47h