30.01.2026 - 20:20h
Según un informe oficial del supervisor de Agua, Higiene y Saneamiento, Robert Esabe Nyama Y'ekila, durante los primeros 28 días de enero se registraron 14 casos de viruela, con 3 fallecimientos, y 57 casos de cólera, con 2 muertes confirmadas. Los niños menores de cinco años son los más afectados, aunque también se han reportado casos en adultos.
Las autoridades locales atribuyen el rápido aumento de los casos a una combinación de factores estructurales: extrema pobreza, falta de higiene y condiciones de saneamiento deficientes. "Solo el 17% de la población utiliza letrinas higiénicas. El agua consumida por varias familias no se trata ni se hierve", explicó Esabe, quien también actúa como animador comunitario. Señaló que las inundaciones recurrentes en la región agravan el problema, creando un ambiente propicio para la propagación de enfermedades hídricas.
La situación se ve exacerbada por la precariedad del sistema de salud en áreas remotas. Los centros de salud de Yaonga y Yaliwasa son emblemáticos de la crisis, donde la falta de recursos económicos impide que numerosas familias accedan a tratamiento médico adecuado. "Muchos hogares tienen enormes dificultades para proporcionar la atención necesaria", se lamentó una fuente sanitaria local.
Frente a esta alarmante realidad, el personal sanitario de Basoko mantiene esfuerzos de sensibilización comunitaria, promoviendo prácticas clave como el lavado de manos, el uso de letrinas limpias y la desinfección del agua. Sin embargo, estos esfuerzos son insuficientes dada la magnitud de la crisis.
Ante la gravedad, se ha lanzado un llamamiento urgente a todos los niveles de gobierno y a la comunidad internacional. Las autoridades locales imploran la intervención inmediata del Gobierno congoleño, las autoridades provinciales, los socios humanitarios y las organizaciones sanitarias para contener los brotes y proporcionar recursos médicos, logísticos y económicos en las zonas afectadas.
Paralelamente, se hace un llamado a la población para que participe activamente en las campañas de vacunación, una herramienta vital para proteger, especialmente a los niños, contra enfermedades prevenibles.
La situación en Basoko pone de relieve, una vez más, las profundas desigualdades en el acceso a la salud en regiones remotas de la República Democrática del Congo, donde la combinación de pobreza, infraestructuras deficientes y desastres naturales crea un caldo de cultivo para tragedias sanitarias evitables.


