07.04.2026 - 13:00h
La guerra ruso-ucraniana, que comenzó el 24 de febrero de 2022, se internacionalizó rápidamente. Rusia y Ucrania movilizaron con celeridad a sus aliados para obtener apoyo político y diplomático, así como recursos militares y económicos. Sin embargo, ambos beligerantes también buscaron reclutar extranjeros de forma privada para reforzar sus respectivos esfuerzos bélicos.
Esta política es global y se extiende desde América Latina hasta el Lejano Oriente. En este contexto, el África subsahariana reviste especial interés, ya que representa una vasta reserva de reclutas de fácil acceso, debido a las altas tasas de pobreza en la mayoría de los países de la región, sumadas a un fuerte deseo de emigrar.
En el periódico digital IMPERIO, hemos llegado a tener de carácter exclusivo una invitación de IMPACT durante la difusión de su nueva investigación sobre la política rusa de reclutar combatientes y trabajadoras en el África Subsahariana.
Se llaman Serge, Nabil, Samuel y Eric, y provienen de distintos países del continente africano. Lo que tienen en común es que sirven como soldados extranjeros en el ejército ruso. La misma suerte le corrió al ecuatoguineano Daniel Ángel Masie.
Cuentan que sus viajes comenzaron de la misma manera: misteriosas agencias de viajes, ampliamente anunciadas en redes sociales, que ofrecían billetes de avión a Rusia con grandes descuentos. La función de estas agencias es poner en contacto a jóvenes con el ejército ruso.
Conocemos el testimonio de Ahmed (nombre cambiado para proteger su identidad), un joven menor de treinta años, originario de un país del norte de África, que sirve en el ejército ruso. La conversación no es fácil, y Ahmed no oculta su hostilidad hacia los países europeos. Atormentado por la muerte de un familiar —a quien afirma que fue asesinado por los franceses—, muestra un ansia de venganza y no duda en proferir amenazas. Según él, los países europeos, como Francia, son los siguientes en la lista de objetivos de Rusia.
Compara al ejército ruso con una selección internacional de fútbol, ??formada por los mejores jugadores de diversos orígenes que han adoptado la nacionalidad del país al que ahora representan. Cuenta que su segunda nacionalidad es ahora la rusa, que ha obtenido un pasaporte y que se siente orgulloso de servir junto a los rusos. Ahmed indica que no es el único en esta situación y que muchos extranjeros han tomado esta decisión.
Serge, Nabil, Samuel, Eric y Ahmed figuraban entre los casi 1500 nombres proporcionados a INPACT en una base de datos de reclutas africanos del ejército ruso. A partir de esta lista, INPACT se propuso investigar a las personas que habían realizado este viaje, con el objetivo de comprender sus motivaciones y experiencias, así como el proceso de reclutamiento que los llevó desde África hasta el frente en Ucrania.
Sus historias, tienen el mismo patrón que el supuesto proceso de reclutamiento del joven ecuatoguineano Daniel ángel Masie, quien fue contactado por un supuesto ciudadano camerunés de nombre Fabrice. Hoy, Masie se encuentra en el frente de la guerra (Donestk).
Según el informe al que hemos tenido acceso, se refleja que desde 2023, la Federación Rusa ha intensificado sus esfuerzos para abordar la escasez de personal en las fuerzas armadas rusas, mientras intenta gestionar la extenuante guerra de desgaste en Ucrania y el endurecimiento de las sanciones internacionales dirigidas contra sus capacidades económicas, el sector militar-industrial ruso y las actividades de sus redes paramilitares en el extranjero.
Ante estas limitaciones, el Kremlin ha lanzado una campaña de reclutamiento estructurada, dirigida a aliados históricos y al Sur Global, con especial atención al continente africano. Esta campaña busca reclutar y desplegar ciudadanos africanos en Ucrania, aprovechando redes transnacionales que explotan las persistentes vulnerabilidades socioeconómicas. INPACT ha identificado tácticas de reclutamiento dirigidas a jóvenes que aspiran a cursar estudios superiores en el extranjero, particularmente en áreas consideradas estratégicas; personas que buscan empleo y desean oportunidades económicas; y candidatos a la migración irregular a Europa, para quienes Rusia se presenta como una ruta alternativa.
Trabajando con contactos y el proyecto “Khachu Zhit/Quiero vivir ”, INPACT obtuvo varios archivos que contenían listas de reclutas de África, incluyendo un archivo más completo con dos pestañas: Una lista de 1.417 nacionales de países africanos con su nombre completo, fecha de nacimiento, número de registro militar, fecha en que firmaron su contrato militar en Rusia y su nacionalidad; Y una segunda lista detalla a los caídos en combate. Incluye el nombre, la fecha de nacimiento, el número de servicio militar, la fecha de firma del contrato, la fecha registrada de defunción, el número de meses de servicio antes del fallecimiento, la nacionalidad y la unidad a la que pertenecían dentro del ejército ruso.
INPACT se dedicó a verificar este archivo investigando las huellas digitales, incluidas las publicaciones en redes sociales, dejadas por los supuestos reclutas. INPACT logró identificar a un número suficiente de personas que habían publicado sobre su estancia en Rusia y su participación militar, lo que permitió concluir que la lista era legítima. Se detectaron algunos errores en cuanto a la nacionalidad de algunas personas, probablemente debido a datos incompletos. Una investigación posterior también identificó muertes en combate no mencionadas en la lista, lo que indica que esta no era exhaustiva y que el número de ciudadanos africanos reclutados probablemente sea mayor.
Basándose en esta lista y en investigaciones posteriores, INPACT ha concluido que el reclutamiento de ciudadanos africanos no es un fenómeno aislado, sino el núcleo de una estrategia deliberada y organizada. Estos reclutas se han integrado en oleadas de asalto diseñadas para desbordar las líneas defensivas ucranianas, contribuyendo a una estrategia de desgaste. Desde la perspectiva de los reclutas, el reclutamiento está impulsado por el deseo de movilidad social y geográfica, en un contexto marcado por la pobreza estructural, la inestabilidad política y las crisis recurrentes en el continente africano. Esta convergencia asimétrica de intereses constituye el objetivo principal de las campañas de reclutamiento observadas.
INPACT identificó varias tácticas de reclutamiento complementarias, entre ellas el uso de agencias de viajes que actúan como intermediarias logísticas, la participación de individuos y organizaciones locales prorrusas, y redes de reclutamiento basadas en la cooptación, en las que antiguos reclutas se convierten en reclutadores. Estos esquemas se basan en gran medida en ofertas de trabajo falsas, promesas de educación o regularización administrativa, y canales de inmigración irregulares.
Los gobiernos africanos están empezando a reaccionar contra esta política de reclutamiento abusiva. Si bien la mayoría de los gobiernos han oscilado entre la indiferencia y la evasión del problema. Al igual que Guinea Ecuatorial, se han iniciado investigaciones en varios países, y los gobiernos de Kenia y Sudáfrica han exigido a Moscú la repatriación de sus ciudadanos que prestan servicio en el ejército ruso. Otros gobiernos africanos seguramente seguirán su ejemplo.



