29.04.2026 - 13:55h
Sorprendente pero claro. Los resultados de la esperada autopsia al cuerpo sin vida del Padre Fortunato Nsue Esono, han sido publicados esa mañana en el Hospital la Paz de Sipopo. Los médicos forenses egipcios invitados por el gobierno para "exclarecer las circunstancias de su muerte", han indicado que "la causa de la muerte del finado fue un infarto de miocardio". Esos resultados, lejos de disipar dudas, están creando más debate como cuando se filtraron las primeras imágenes de su cadáver postrado en el piso de su casa.
Los resultados oficiales de los técnicos egipcios han resultado contradictorios a las especulaciones que se habían generado en círculos y debates sociales. "Hemos realizado nuestro trabajo técnico hasta las cuatro de la madrugada, bajo los estándares internacionales. Se ha realizado analíticas físicas y en sangre; y la conclusión es que la causa de la muerte fue por infarto de miocardio originado por una enfermedad cardiovascular", han sentenciado. Con esa conclusión, se deja entrever que el sacerdote estuviera enfermo previamente.
Otras de las conclusiones más sorprendentes es que el cuerpo sin vida -al que han informado haber reconstruido con tecnología punta- "no presenta lesiones graves ni de agresión física". Según los egipcios, la sangre visible en el piso cuestionada por IMPERIO, "se debe a las heridas leves encontradas en algunas partes de su cuerpo como en la mano izquierda, debajo del labio inferior y en la cara. También se ha encontrado restos de sangre en el cerebro y en la boca". Entorno a ésto, se ha tenido varias especulaciones con que hubiera sufrido una agresión física, dadas las imágenes tomadas en el momento de realizar el levantamiento del cadáver y que se han viralizado en diferentes plataformas.
Con esas conclusiones forenses "no interpretables" según han sostenido el Fiscal General y el Ministro de Sanidad -quienes han asistido a los médicos egipcios-, se presume debería cerrarse el círculo de las especulaciones y sospechas entorno a la muerte que ha conmocionado a la población ecuatoguineana y al Vaticano (el Papa pidió el exclarecimiento de las causas de su muerte), aunque sorprendentemente, los dos han sostenido que "la investigación continúa".



