21.04.2026 - 20:56h
El Papa León XIV es sin duda uno de los últimos pontífices que haban claro y directo. En su actual gira en el continente africano, no está siendo diferente. Desde implorar a Camerún a "no matar la esperanza de la juventud", a casi alinearse con el programa anticorrupción del ejecutivo, denunciando la avaricia o corrupción: "El banquete no puede ser para unos pocos en un momento como el actual, por lo que no cabe la política de exclusión económica. No lo quiere Dios", ha matizado en el encuentro con los diplomáticos, gobierno y sociedad civil, despues de haber mantenido un encuentro privado con el Jefe de Estado.
El pontífice caracterizado por alinearse al lado de la sociedad vulnerable -lo que le ha traído enfrentamientos con Donal Trump-, ha pedido al gobierno ecuatoguineano potencir la salud pública y promover políticas de inclusión social.
Los mensajes que ha dejado Léon XIV de forma generalizada, se pueden leer entre líneas y alinearse a la coyuntura nacional. En una situación en la que los casos y tramas corruptas se han paseado en los medios de comunicación como estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood, las palabras del pontífice deberían calar hondo.
En esa misma breve ceremonia, el Jefe de Estado ecuatoguineano también ha reconocido la crisis económica nacional, al tiempo que ha deseado que la visita del Sumopontífice traiga paz, sosiego y esperanza. No podía faltar la bienvenida en suelo ecuatoguineano.
"Que el nombre de Ciudad de la Paz inspire políticas centradas en el bien común"
En un gesto cargado de simbolismo durante su histórica visita a Guinea Ecuatorial, el Papa León XIV ha puesto el foco en el nombre de la nueva capital del país, Ciudad de la Paz, para lanzar un contundente llamamiento mundial contra la prepotencia y la injusticia. En su primer acto oficial en el Palacio del Pueblo de Malabo, ante las principales autoridades y representantes de la sociedad civil, el Pontífice ha advertido que "el destino de la humanidad corre el riesgo de verse trágicamente comprometido" si no se revierte la lógica del dominio y la exclusión .
El Sucesor de Pedro, que llegó a primera hora de la tarde procedente de Angola, fue recibido con fervor multitudinario en las calles de la antigua capital antes de su encuentro con el Jefe de Estado, Obiang Nguema Mbasogo. Durante su discurso, el Papa ha aplaudido al proyecto de la nueva sede de gobierno ecuatoguineano para reivindicar la necesidad de una política centrada en el bien común. "En un mundo herido por la prepotencia hay que valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar políticas que vayan contracorriente", afirmó León XIV .
En un momento de especial tensión global, el Papa ha sido tajante al afirmar que la fe no puede ser utilizada como coartada para la violencia: "Dios no quiere esto. Su Santo Nombre no puede ser profanado por la voluntad de dominio, la prepotencia y la discriminación; sobre todo, nunca debe ser invocado para justificar decisiones y acciones que causan la muerte" .
El Papa ha contextualizado su viaje como una misión espiritual para "confirmar en la fe y consolar al pueblo de este país en rápida transformación", recordando que la Iglesia se hace eco del sufrimiento de millones de personas por las que Cristo dio su vida .
Por su parte, el Presidente Obiang Nguema Mbasogo agradeció la visita del Pontífice a este "humilde país", subrayando que la nación, con más de un 90% de fieles católicos, representa "un enclave propicio para el cristianismo en África central".
León XIV, que ha citado la figura de San Agustín y su concepto de la "Ciudad de Dios", ha instado a las autoridades locales a no dudar en "revisar sus propias trayectorias de desarrollo" y situarse al servicio del derecho y la justicia en la escena internacional . El Papa ha clamado por un cambio de rumbo urgente basado en "el valor de nuevas visiones" y en un pacto educativo que dé esperanza a los jóvenes.
Tras el encuentro institucional, el Papa se dirigió a la Catedral de Malabo, donde fue aclamado por una multitud que ondeaba banderas y entonaba cánticos, en un ambiente de recogimiento y celebración por esta visita que llega 44 años después del viaje de San Juan Pablo II a la única nación hispanohablante de África .



