30.06.2026 - 21:19h
Más de una semana después de la desaparición del helicóptero, la incertidumbre continúa siendo el único dato cierto. Sin respuestas, sin avances concluyentes y sin información suficiente para tranquilizar a las familias, el vacío ha terminado siendo ocupado por la desesperación. Y cuando ésto ocurre, siempre aparecen quienes prometen encontrarlas en lo sobrenatural. Casi hablamos de un surrealismo mágico.
Que se haya recurrido a una supuesta pitonisa o hechicera para tratar de localizar la aeronave es mucho más que una anécdota. Es el reflejo de una sociedad que, ante la ausencia de resultados, acaba depositando sus esperanzas en aquello que escapa a toda comprobación. Lo más preocupante no es que existan personas que crean en esos métodos; lo verdaderamente inquietante es que las limitaciones operativas y tecnológicas, hayan creado el escenario perfecto para que esas expectativas parezcan una alternativa válida.
Como era previsible, tampoco esa vía está sirviendo para encontrar el helicóptero hasta el momento, según los vídeos que se han publicado de éstas batidas en las que la pitonisa está formando parte del equipo . No podía ser de otra manera. La localización de una aeronave desaparecida exige medios técnicos, coordinación, inteligencia, profesionales especializados y una estrategia de búsqueda rigurosa. Ninguna revelación mística puede sustituir al trabajo científico ni a la capacidad operativa que corresponde al Estado. Ayer, supimos que el sector forestal también se ha sumado a las labores de búsqueda.
El episodio deja una enseñanza incómoda: cuando las instituciones encuentran limitaciones en ofrecer respuestas, la credibilidad se erosiona hasta el punto de abrir espacio a la superstición. Esa pérdida de confianza es, en sí misma, una preocupación.
Las familias de los desaparecidos no necesitan falsas esperanzas de una iluminada echicera. Necesitan información transparente, recursos suficientes y un compromiso firme para agotar todas las posibilidades reales de búsqueda. En éste sentido, aplaudimos enormemente el compromiso que hayer volvió a dejar patente el Vicepresidente en su reunión con Defensa y ponemos en valor el esfuerzo de los más de dos mil efectivos ya desplegados por el Gobierno y los civiles que también están participando en esas labores de búsqueda.
Esta tragedia debería servir para reforzar la preparación del país para afrontar emergencias de esta naturaleza. La desaparición del helicóptero ya ha evidenciado carencias en los medios de rescate y coordinación. Ahora también deja al descubierto el riesgo de que, ante la impotencia colectiva, se confunda la fe personal con un método eficaz de búsqueda.
La esperanza nunca debe abandonarse, pero tampoco debe confundirse con la credulidad. En situaciones tan delicadas, el único camino responsable es reforzar la capacidad técnica del Estado y preservar el rigor (militares estadounidenses se sumarán a los equipos de búsqueda). Porque cuando un país termina buscando respuestas donde la evidencia no puede alcanzarlas, el problema ya no es solo la desaparición de un helicóptero: es vivir un surrealismo mágico.




22.06.2026 | 18:49h