19.06.2026 - 15:11h
La Liga Nacional de Fútbol de Guinea Ecuatorial (LIFGE) atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Los clubes de Primera División han decidido mantenerse firmes en su determinación de no disputar los encuentros programados mientras no se desbloqueen los fondos económicos que, según afirman, les corresponden para garantizar el funcionamiento de sus respectivas entidades.
La postura fue ratificada este viernes durante una rueda de prensa celebrada en el Hotel Federaciones de Bata, donde presidentes y representantes de varios equipos expusieron las dificultades financieras que enfrentan. Lejos de considerar la medida como una huelga o acto de presión, los dirigentes sostienen que la situación responde a una realidad económica insostenible.
El vicepresidente de EDSA, Vicente Valentín Ondo Nchama, aseguró que los clubes han agotado todas las alternativas para seguir compitiendo. Según explicó, la falta de recursos impide incluso cubrir gastos básicos como los desplazamientos a los estadios para disputar los partidos oficiales.
Por su parte, el vicepresidente del Deportivo Mongomo para la Región Continental, Amancio Obama Nzé, reveló que la entidad acumula importantes deudas con el Centro Médico La Paz, donde varios futbolistas continúan recibiendo atención sanitaria. Asimismo, lamentó que las limitaciones económicas hayan obligado al club a suspender las concentraciones habituales de la plantilla, afectando directamente la preparación deportiva.
El presidente del F.C. 15 de Agosto, Elviro Neftalí Ncogo Nchama, cerró las intervenciones destacando que muchos dirigentes continúan sosteniendo el fútbol nacional por compromiso y amor al deporte. En ese sentido, solicitó la intervención del Vicepresidente de la República, Teodoro Nguema Obiang Mangue, para escuchar las reivindicaciones de los clubes y contribuir a una solución que permita salvar la competición.
Como ha podido confirmar IMPERIO, los clubes ya recibieron de la FEGUIFUT una primera parte de la subvención que reclaman. En un encuentro del día 30 de abril del año en curso, los clubes de la LIFGE en la modalidad masculina, recibieron 2 millones por equipo, mientras que los equipos femeninos, un millón al igual que los del fútbol sala y de segunda división. En total, se repartió un total de 117 millones.
Mientras tanto, la Federación Ecuatoguineana de Fútbol (FEGUIFUT) ha respondido recordando que cualquier club que no comparezca a un encuentro oficialmente programado se expone a las sanciones disciplinarias y competitivas contempladas en la reglamentación vigente. El organismo rector del fútbol nacional advierte además que una paralización prolongada podría comprometer la finalización del campeonato dentro de los plazos establecidos por la Confederación Africana de Fútbol (CAF).
Entre las posibles consecuencias señaladas por la Federación figuran la exclusión de los clubes ecuatoguineanos de las competiciones continentales, perjuicios a la imagen internacional del fútbol nacional, riesgos disciplinarios derivados del incumplimiento de obligaciones competitivas y un impacto directo sobre jugadores, cuerpos técnicos y proyectos deportivos.
La controversia adquiere una dimensión adicional al recordar que existe una circular oficial emitida el 26 de mayo de 2020 por la entonces Secretaría de Estado encargada de Juventud y Deportes, en la que se establece que las subvenciones otorgadas por el Gobierno a las federaciones deportivas deben destinarse exclusivamente a actividades de promoción y desarrollo del deporte, excluyendo expresamente el pago de salarios o nóminas del personal federativo. El documento también obliga a las federaciones a presentar programas de actividades para justificar la utilización de los fondos públicos.
Según datos manejados por los clubes, y contrastados por IMPERIO, la FEGUIFUT recibe anualmente una subvención estatal de aproximadamente 720 millones de francos CFA, circunstancia que ha reavivado el debate sobre la gestión y distribución de los recursos destinados al fútbol nacional.
A la espera de una solución negociada, la incertidumbre continúa creciendo sobre el futuro inmediato de la LIFGE. Los clubes mantienen su postura de no competir sin garantías financieras, mientras la Federación insiste en el cumplimiento del calendario deportivo. El desenlace de esta crisis marcará el rumbo del fútbol ecuatoguineano en una temporada que amenaza con quedar seriamente comprometida.
A la fecha de hoy, no hemos podido acceder a ninguna documentación que pruebe el compromiso de la FEGUIFUT con los clubes sobre las cantidades exactas de las cuantillas de la subvención que debían recibir esos últinos de la Casa Gris, ni los plazos. Y según fuentes a las que hemos consultado, tampoco hay constancia de que esta vital información de transparencia, haya existido en el seno de la feseración desde los mandatos que anteceden al actual, sino que el criterio ha venido variándose según los inquilinos que han pasado por la FEGUIFUT a lo largo de los años.



