17.06.2026 - 10:43h
Durante siglos nos contaron que ser madre se inauguraba con un grito. Con sudor, pujos y un bebé resbalando entre las piernas. Que ese túnel oscuro del canal de parto era un paso obligatorio para que el instinto maternal se encendiera. Y entonces llegó la cesárea y nos dejó a muchas con la duda obscena: ¿La cesárea me desvincula emocionalmente de mi hijo?
Cuando yo pari por cesárea algunos me dijeron que no iba a sentir lo mismo, ni iba a tener una conexión con el bebé y que mi vínculo con él iba a ser tardía. Pero, todo fue una gran mentira.
Mi hijo nació por cesárea en un quirófano, en una sala fría. No hubo un "empuja", solo el bisturí, no lo saqué yo , me lo sacaron pero aun así, cuando pusieron mi niño sobre mi pecho, y cuando escuché su llanto, tuve una conexión inolvidable, sentí que le amaba más que a nadie en el mundo. Nos han mentido que el vínculo madre–bebé nace cuando la mujer ha dado a luz de forma natural, que aquellas madres que han parido por cesárea son menos madres, pero la ciencia dice otra cosa: el vínculo con el bebé no depende de la vía por el cual se saca al bebé sino que esa conexión se construye con la mirada, con la piel, con el olor, con horas de insomnio compartida y se construye dando el pecho a tu hijo.
Hay mujeres que presumen por haber parido de forma natural, están orgullosas por las dilataciones y se sienten más madres porque empujaron a la hora de parir. Parir viene del latín parere: presentarse, aparecer, hacerse visible. En ningún sitio dice “por vía vaginal”. Parir es el acto de poner a otro en el mundo a costa del propio cuerpo. Si "parere" es hacer aparecer, entonces una cesárea es parir con todas las letras. Hiciste que tu hijo apareciera. Lo trajiste al mundo. Que fuera por vía abdominal y no vaginal no cambia el verbo.
Los médicos lo saben, en el informe pone "parto por cesárea", no "extracción por cesárea". Porque médicamente y lingüísticamente, cesárea también es parir. Por eso duele tanto cuando te dicen "es que tú no pariste". Te están negando el verbo, y el verbo viene del latín para decir exactamente lo que hiciste: traer vida.
Yo presumo de mi cicatriz , de aquella línea de 15 cm que cruza bajo mi vientre, porque elegí anteponer la vida de mi hijo ante todo.
El gran secreto que nadie te dice es que muchas madres de parto vaginal tampoco sienten “amor a primera vista”. Que la conexión inmediata es un privilegio, no una norma. Que el postparto es duelo, es extrañar tu vida anterior mientras amamantas a la nueva.
La cesárea no te roba la conexión, te roba el relato, te roba los primeros 20 minutos mientras te suturan el útero. Pero la conexión no vive de los 20 minutos, sino de las 20 mil veces que te levantas aunque te tiren los puntos, aprendes a bañarlo sin mojarte la herida, lloras en el baño porque él tiene cólicos y tú no puedes ni reír.
A las madres por cesárea se nos considera como a madres de segunda, las que no hemos "podido empujar". Pero ¿desde cuándo el amor maternal se mide por la via de nacimiento? . El amor de la madre se mide por el sacrificio que puede llegar a hacer una madre por su hijo.Tenemos que ser realistas , parir por cesárea y parir de forma natural son caminos distintos pero todos tienen un mismo fin.
Ser madre significa sacrificarte por tu hijo, el cariño nace desde el vientre, cuando sientes sus primeras patadas y ese cariño llega a ser mayor a la hora en la que cargas a tu hijo por primera vez, cuando te das cuenta que este bebé , que este ser inocente y frágil depende de ti, no importa el canal por el que vino.
Así que no, la cesárea no me quitó el instinto, me lo endureció. No me quitó el parto, me dio otra versión de la épica. No me quitó el vínculo, me obligó a buscarlo con más rabia, con más conciencia, con más verdad.
A la madre que hoy llora porque no pudo parir por vía vaginal, lo claro es que, pariste el día que firmaste el consentimiento, llorando con la mano temblando. Pariste cuando dejaste que te durmieran de cintura para abajo para dar a luz a tu hijo. Pariste cuando pusiste en riesgo tu vida para salvar la vida de tu hijo.



